P R O G R A M A

Del 10 al 16 de Junio de 2019.

Sahelices de Sabero… 6, 00 de la tarde.
Olleros de Sabero……. 7, 30 de la tarde.

F O T O S -(30)

S E M A N A _ S A N T A

P R O G R A M A _ 2019

Lunes 10:

"GRATIS HABÉIS RECIBIDO; DAD GRATIS"
Mensaje del Papa Francisco.
*Manuel Fresno González, Párroco.

Martes 11:

"LAS BIENAVENTURANZAS DEL VOLUNTARIADO "
*Ovidio Álvarez Suárez.
Director del Secretariado Diocesano de P. de la Salud.

Miércoles 12:

"ERES MÁS BUENO QUE EL PAN".
Una Pastoral de andar por casa.
*Antonio Díez González.

Jueves 13:

"PASTORAL DE LA SALUD.
*Abilio Fernández García.
Capellán del Hospital San Juan de Dios.

Viernes 14:

TERTULIAS AL ATARDECER"
*Raquel Martínez,
Hospital M. San Isidro.
*Abilio Fernández,
H. San Juan de Dios.

Sábado 15:

"ORACIÓN DEL VOLUNTARIO:
POR LOS ENFERMOS. VISPERAS.
Manuel Fresno González.

Domingo 16:

EUCARISTÍA PARROQUIAL Y SANTA UNCIÓN COMUNITARIA.



"El Voluntariado en la Pastoral de la Salud"

1. La aportación del voluntariado en la acción caritativa de la Iglesia se hace cada vez más importante. La caridad cristiana implica la respuesta a una necesidad concreta: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc. (cf. Mt 25, 31ss).

2. Hemos de volver nuestra mirada a hombres y mujeres que son un auténtico modelo de vivir esta caridad y animar a otras muchas a dedicarse en un voluntariado a realizar este servicio con los enfermos y quienes les cuidan.

3. Al mismo tiempo se hace imprescindible una adecuada formación del voluntariado para que pueda desarrollar su misión eclesial del mejor modo. Es muy importante que la actividad caritativa de la Iglesia mantenga todo su esplendor y no se diluya en una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en una de sus variantes.

4. Dado que las necesidades de los enfermos y sus cuidadores son muy diversas y, además, hay modos muy diversos de realizar la labor del voluntario en Pastoral de la Salud, se hace necesario fomentar la capacidad para trabajar en equipo y ser capaces de reconocer cuanto de bueno hay en los modos de hacer y en la tarea del otro.

Manuel Fresno González.


ORACIÓN DEL VOLUNTARIO.

Tranquiliza, Señor, mi paso apresurado,
vuélveme un instrumento más eficaz
de tu misericordia.
Bendice mi mente
para que no sea indiferente o insensible,
sino que esté atento a las necesidades
del hermano que sufre.
Bendice mis ojos,
para que estén abiertos
a reconocer tu rostro en el rostro de cada enfermo
y llévame a descubrir la luz
y los tesoros interiores de cada uno.
Bendice mis oídos
para que acojan las voces
de los que piden ser escuchados
y responden a los mensajes
de los que no saben expresarse en palabras.
Bendice mis manos
para que no permanezcan cerradas e indiferentes,
sino que transmitan calor y proximidad
a quien necesita de una mano amiga.
Bendice mis labios
para que no pronuncien frases
hechas de palabras vacías,
sino transmitan comprensión y cariño
escondidos en un corazón que ama.
Bendice mis pies, Señor,
para que pueda dejar huellas
de mi paso por este mundo
y contribuya a promover el diálogo silencioso
del enfermo contigo.
Amén.


Mensaje del Papa Francisco

para la Jornada Mundial del Enfermo.

• Con ocasión de la XXVII Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará solemnemente en Calcuta, India, el 11 de febrero de 2019, la Iglesia, como Madre de todos sus hijos, sobre todo los enfermos, recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cualesse consigue que la otra persona se sienta "querida".

• Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, deseo afirmar que el don se sitúa como el paradigma capaz de desafiar el individualismo y la contemporánea fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas.

• La acción de donar no se identifica con la de regalar (…). Se diferencia de la acción de regalar precisamente porque contiene el don de sí y supone el deseo de establecer un vínculo. El don es ante todo reconocimiento recíproco, que es el carácter indispensable del vínculo social. En el don se refleja el amor de Dios, que culmina en la encarnación del Hijo, Jesús, y en la efusión del Espíritu Santo.

• En esta circunstancia de la solemne celebración en la India, quiero recordar con alegría y admiración la figura de la santa Madre Teresa de Calcuta, un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos. Como dije con motivo de su canonización, «Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. […] Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes […] de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la "sal" que daba sabor a cada obra suya, y la "luz" que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres» (Homilía, 4 septiembre 2016).

• Santa Madre Teresa nos ayuda a comprender que el único criterio de acción debe ser el amor gratuito a todos, sin distinción de lengua, cultura, etnia o religión. Su ejemplo sigue guiándonos para que abramos horizontes de alegría y de esperanza a la humanidad necesitada de comprensión y de ternura, sobre todo a quienes sufren.

• La gratuidad humana es la levadura de la acción de los voluntarios, que son tan importantes en el sector socio-sanitario y que viven de manera elocuente la espiritualidad del Buen Samaritano.

• Agradezco y animo a todas las asociaciones de voluntariado (…). Un ámbito especial en el que vuestra presencia manifiesta la atención de la Iglesia es el de la tutela de los derechos de los enfermos, sobre todo de quienes padecen enfermedades que requieren cuidados especiales, sin olvidar el campo de la sensibilización social y la prevención.

• Vuestros servicios de voluntariado en las estructuras sanitarias y a domicilio, que van desde la asistencia sanitaria hasta el apoyo espiritual, son muy importantes. De ellos se benefician muchas personas enfermas, solas, ancianas, con fragilidades psíquicas y de movilidad. Os exhorto a seguir siendo un signo de la presencia de la Iglesia en el mundo secularizado.

• El voluntario es un amigo desinteresado con quien se puede compartir pensamientos y emociones; a través de la escucha, es capaz de crear las condiciones para que el enfermo, de objeto pasivo de cuidados, se convierta en un sujeto activo y protagonista de una relación de reciprocidad, que recupere la esperanza, y mejor dispuesto para aceptar las terapias.

• El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación. Así es como se realiza también la humanización de los cuidados.

• Os exhorto a todos, en los diversos ámbitos, a que promováis la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte.

• La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano.

• Os encomiendo a todos a María, Salus infirmorum. Que ella nos ayude a compartirlos dones recibidos con espíritu de diálogo y de acogida recíproca, a vivir como hermanos y hermanas atentos a las necesidades de los demás, a saber dar con un corazón generoso, a aprender la alegría del servicio desinteresado. Con afecto aseguro a todos mi cercanía en la oración y os envío de corazón mi Bendición Apostólica.

Oración colecta: Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo, y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo. Oración de los Fieles: Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra confianza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo: R. Padre, en Ti confiamos. Por la Iglesia: para que asuma su vocación maternal y así acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos; y sea una verdadera familia para los que carecen de ella. Oremos. Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen. Oremos. Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento. Oremos. Por todos los religiosos y religiosas, consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite. Oremos. Por nuestra comunidad cristiana, nuestra parroquia: para que se muestre siempre cercana a las necesidades de las familias con miembros enfermos y sea un verdadero hogar de acogida, acompañamiento y servicio para ellas. Oremos. Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarlos. Por Jesucristo, nuestro Señor .Amén. Oración sobre las ofrendas: Señor, escucha las plegarias y recibe las ofrendas que te presentan los fieles en honor de santa María, siempre Virgen; que sean agradables a tus ojos y atraigan sobre el pueblo tu protección y tu auxilio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Oración después de la comunión: Hemos recibido gozosos, Señor, el sacramento que nos salva, el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, en la celebración de su Madre, la bienaventurada Virgen María; que él nos conceda los dones de la vida temporal y de la eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Leccionario "Misas de la Virgen María": Formulario 44 (La Virgen María, salud de los enfermos), pags.174-177.

PRIMERA LECTURA Él soportó nuestros sufrimientos

Lectura del libro del profeta Isaías 53, 1-15. 7-10 ¿Quién creyó nuestro anuncio?, ¿a quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado. Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca. Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron. Le dieron sepultura con los malvados, y una tumba con los malhechores, aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación; verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano.

Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 10 (R.: 1a. 3a) R. Bendice, alma mía, al Señor; él cura todas tus enfermedades. Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R. Aleluya Cf. Lc 1, 45 Dichosa tú, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

EVANGELIO

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? + Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56 En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá;entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: –«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de m¡ Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo quete ha dicho el Señor se cumplirá».

María dijo: — «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

LÍNEAS FUNDAMENTALES DE LA CAMPAÑA DEL ENFERMO 2019

El tema central de la Campaña de este año: "El Voluntariado en la Pastoral de la Salud",con el lema bíblico Gratis habéis recibido, dad gratis» (Mt 10, 8), puede ser trabajado ydifundido desde las siguientes razones y posible enfoque.

1. La aportación del voluntariado en la acción caritativa de la Iglesia se hace cada vez más importante. La caridad cristiana implica la respuesta a una necesidad concreta: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc. (cf. Mt 25, 31ss). Y cada vez hay más personas enfermas y solas a las que atender. En esta dirección el Papa Francisco, en el Mensaje de este año, nos exhorta a todos, en los diversos ámbitos, a que promovamos la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte.

2. Hemos de volver nuestra mirada a hombres y mujeres que son un auténtico modelode vivir esta caridad y animar a otras muchas a dedicarse en un voluntariado arealizar este servicio con los enfermos y quienes les cuidan. Como nos recuerda elPapa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de 2019, lafigura de la santa Madre Teresa de Calcuta, es un modelo de caridad que hizovisible el amor de Dios por los pobres y los enfermos. Y esta Campaña es unaexcelente ocasión para hacerlo.

3. Al mismo tiempo se hace imprescindible una adecuada formación del voluntariadopara que pueda desarrollar su misión eclesial del mejor modo. Es muy importanteque la actividad caritativa de la Iglesia mantenga todo su esplendor y no se diluyaen una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en una de susvariantes. Es preciso tener en cuenta la necesidad de reflexionar sobre los mediospara esta formación, que no puede ser únicamente técnica.

4. Quienes prestan ayuda han de ser formados de manera que sepan hacer las cosasdel modo más adecuado. Pero esto no es suficiente porque se trata de personas yestas necesitan una atención que sea no sólo técnicamente correcta. Necesitanhumanidad, una atención cordial. Esto supone distinguirse por su dedicación alenfermo con una atención que sale del corazón. Se hace necesario una formación delcorazón, para que el otro experimente su riqueza de humanidad. Habremos, portanto, de cuidar la esta dimensión de la formación, para que los voluntarios seanhombres y mujeres movidos, ante todo por el amor de Cristo personas cuyo corazónha sido conquistado por Cristo con su amor, despertando en ellos el amor al prójimo(cf. Benedicto XVI, Encíclica "Deus caritas est", 31-33).

5. Es decisivo recordar la importancia de no perder la identidad del voluntario en arasde una mayor eficiencia. Esto supone, ciertamente dentro del respeto a las distintascreencias de quienes son objeto de su solicitud, pero sin "esconder" que es la caridadde Cristo quien les mueve. Estando siempre dispuestos a dar razón de su esperanzaa todo el que se lo pidiere (1 Pe 3, 15). La atención a los voluntarios con unacompañamiento adecuado, prestando atención a la formación espiritual, seráimprescindible para ayudar a no perder esa identidad y formación del corazón.

6. Dado que las necesidades de los enfermos y sus cuidadores son muy diversas y,además, hay modos muy diversos de realizar la labor del voluntario en Pastoral dela Salud, se hace necesario fomentar la capacidad para trabajar en equipo y sercapaces de reconoces cuanto de bueno hay en los modos de hacer y en la tarea delotro. Hace falta, ante todo, promover una espiritualidad de la comunión, quesupone fomentar la capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda delCuerpo místico y, por tanto, como uno que me pertenece, que es "de los míos", esver todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo deDios, rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan yengendran competitividad (cf. San Juan Pablo II Novo Milenio 43).

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE LA COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL

Pascua del Enfermo, 6 de mayo de 2018 ACOMPAÑAR A LA FAMILIA EN LA ENFERMEDAD

"Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa" (Jn 19, 26-27) En el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de este año, el Papa Francisco nos recuerda cómo "la Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor (cf. Lc 9, 2-6; Mt 10, 1-8; Mc 6, 7-13), siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro". En esta Campaña, hemos querido prestar especial atención a quienes cuidan a los enfermos y, de entre ellos, a sus familias, que necesitan una atención especial por diversas razones. Por una parte, se pueden dar situaciones muy difíciles, ya sea por la gravedad, las limitaciones que impone o lo prolongado de la enfermedad. Además, "la enfermedad de las personas que amamos se padece con mayor sufrimiento y angustia. Es el amor que nos hace sentir esto.

Muchas veces para un padre y una madre, es más difícil soportar el dolor de un hijo, de una hija, que el suyo propio"1 .

1. "Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Estas "palabras de Jesús son el origen de la vocación materna de María hacia la humanidad entera. (…) Como madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega (…). La vocación materna de María, la vocación de cuidar a sus hijos se transmite a Juan y a toda la Iglesia. Toda la comunidad de los discípulos está involucrada en la vocación materna de María"2 . Así, María es convertida en modelo privilegiado para aprender a realizar el acompañamiento a las familias de los enfermos. Le ha sido encomendado por su Hijo en la Cruz el cuidado de San Juan y el de cada hombre; muy especialmente a quienes están particularmente asociados a la Cruz de su Hijo, como son los enfermos y sus familias.

2. Ella supo acompañar a su Hijo sufriendo con Él. "En efecto, aceptar al otro que sufre significa asumir de alguna manera su sufrimiento, de modo que este llegue a ser también mío. Pero precisamente porque ahora se ha convertido en sufrimiento compartido, en el cual se da la presencia de un otro, este sufrimiento queda traspasado por la luz del amor. Se sentirán acompañados, acogidos (…). La palabra latina consolatio, consolación, lo expresa de manera muy bella, sugiriendo un ser-con en la soledad, que entonces ya no es soledad".

3. No se trata solo de estar físicamente cerca de las familias que cuidan a sus familiares enfermos. Hemos de hacer nuestro el programa de San Pablo: "Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran" (Rm 12, 15). Saber oír y compartir sus cansancios y tristezas, acompañar su soledad, … No podemos acompañar el sufrimiento de los demás como meros espectadores. Tomarse en serio acompañar a las familias de los enfermos implica involucrarse con ellas, hacer, de algún modo, nuestros sus sufrimientos.

4. Nos parece importante llamar la atención sobre algunas situaciones particularmente difíciles, como son enfermedades de larga duración, personas con problemas de salud mental o con 1 Papa Francisco, Audiencia General de 10 de junio de 2015. 2 Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2018. 3 Papa Benedicto XVI, Encíclica Spes salvi, n. 38. importante deterioro cognitivo, o personas con una particular dependencia. Asimismo, debemos prestar una particular atención al familiar que se convierte en el cuidador principal, ya sea por tratarse de familias con uno o pocos miembros, o de familias más numerosas en las que acaba recayendo el cuidado en uno solo de los seres queridos. Ciertamente, deberemos atender de modo distinto estas diversas situaciones.

5. No es igual cuidar durante un tiempo breve a un enfermo o hacerlo un tiempo prolongado, o que los cuidados requieran un mayor o menor esfuerzo con el consiguiente cansancio. En ocasiones, nos encontramos con "personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer".

6. Acompañar a quien cuida un miembro de la familia con problemas de salud mental necesita una mayor carga de paciencia y comprensión. Entre otras razones porque sigue pesando un especial estigma sobre las personas con enfermedad mental. No podemos perder de vista que son personas especialmente vulnerables y el desgaste de la familia que les cuida es más profundo.

7. Cuando se trata de familias con un número importante de miembros, los cuidados pueden ser asumidos por más personas y la "carga" gozosa de cuidar a unos padres, por ejemplo, no se hace tan onerosa como en los casos de familias con menos miembros. Sin embargo, no es infrecuente en algunos casos que, en la práctica, la mayor parte de la responsabilidad del cuidado cotidiano recaiga principalmente sobre uno o dos familiares y los demás puedan despreocuparse un tanto, con la sensación de soledad de ese cuidador principal. Entonces, nuestra principal labor estará encaminada, además de acompañar al cuidador principal, a promover una toma de conciencia del resto de los familiares, respecto de la responsabilidad que tienen todos y cada uno de ellos, ciertamente, en función de las demás obligaciones y tareas de cada miembro de la familia.

8. No queremos dejar de agradecer a tantas personas que, sin ser familia de sangre, cuidan de los enfermos y, en cuanto cuidadores, también deben ser objeto de nuestra atención y acompañamiento. Pensemos en tantos profesionales sanitarios, en los voluntarios en parroquias y centros hospitalarios, o en tantos otros agentes que trabajan en la Pastoral de la salud y se convierten también en familia del enfermo.

9. En la Iglesia somos conscientes del tesoro que son cada uno de los enfermos y quienes les cuidan. "Vuestro silencioso testimonio es un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para vuestras familias, en la certeza de que ninguna lágrima, ni de quien sufre ni de quien está a su lado, se pierde delante de Dios (Ángelus, 1 de febrero de 2009). Vosotros sois los hermanos de Cristo paciente, y con El, si queréis, salváis al mundo (Concilio Vaticano II, "Mensaje a los pobres, a los enfermos y a todos los que sufren").

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral:

D. Braulio Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo.
D. Francesc Pardo Artigas, Obispo de Girona.
D. José Vilaplana Blasco, Obispo de Huelva.
D. Santiago Gómez Sierra, Obispo auxiliar de Sevilla.
D. Luis Javier Argüello García, Obispo auxiliar de Valladolid.